El Proyecto de Ley plantea que el preparador físico en Castilla y León sea  titulado universitario.

León, 26 de julio de 2018

El pasado 9 de julio las Cortes de Castilla y León aprobaron el Proyecto de Ley de la Actividad Físico-Deportiva que reemplazaría así a la vigente Ley del Deporte de Castilla y León (Ley 2/2003 del Deporte, de 28 de marzo). Esta nueva normativa, originada por la evidente evolución del fenómeno deportivo en los últimos 15 años, pretende englobar tanto al deporte competición como al deporte popular o al ejercicio físico.

Esta orientación de la práctica deportiva hacia la adquisición de hábitos saludables y bienestar ha generado en los poderes públicos la necesidad de garantizar un servicio de calidad, así como los derechos como consumidores y usuarios de servicios físico-deportivos.Entre otras fórmulas para conseguir esta doble garantía, se encuentra la de regular las actividades profesionales del sector, ya que un ajuste entre la formación y las funciones del profesional garantizaría la práctica de ejercicio físico y deporte en condiciones de salud y seguridad para el ciudadano, ya sea o no deportista de alto nivel.

Entre las actividades profesionales propuestas para su regulación se encuentra la figura del preparador físico que se comprende no solo como especialista en rendimiento físico-deportivo, sino también como educador físico, readaptador físico o entrenador personal, todas ellas entendidas como aquél que analiza, planifica, ejecuta, controla y evalúa las actividades deportivas y el ejercicio físico orientados a la mejora de la calidad de vida y bienestar de las personas.

Aquellas personas cuya labor profesional sea la de preparador físico, así como cualquiera de sus especialidades, deberán acreditar que su cualificación es la correspondiente a la del Graduado o Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Desde COLEF Castilla y León entendemos que es la formación científico-técnica universitaria la que proporciona al profesional de la preparación física las competencias imprescindibles para ejercer como tal ya que éstas están basadas en la aplicación de los principios fisiológicos al entrenamiento, el establecimiento de los principios básicos del entrenamiento en las diferentes edades o la planificación del proceso de entrenamiento (Libro Blanco del Deporte, 2005).

En Castilla y León, esta reserva de titulación no encuentra dificultad alguna en lo que a proveedores de formación se refiere, ya que son cuatro universidades las que la ofertan (Universidad de León, Universidad Europea Miguel de Cervantes, Universidad Pontificia de Salamanca y Universidad Isabel I de Castilla). De este modo, se estaría en disposición de poder satisfacer la amplia demanda por parte de entidades deportivas que requerirían esta figura profesional.

De aquí a que se apruebe la normativa y entre en vigor es el turno de los clubes deportivos a seguir la línea que se pretende con la nueva regulación. Hasta que no vea la luz está en sus manos elaborar una política interna de contratación de personal basada en la calidad y que entienda que la salud y la seguridad del deportista es lo más importante y para ello se necesitan profesionales cualificados.